“LAS NEGRAS LÁPIDAS III” by Rodrigo E. Ordóñez

A través de hierros y escombros

sobreviven los limosneros a la resaca del derrumbe,

entre botellas empolvadas de tanto beberse la luz

escupen luciérnagas a los peatones;

son aves nocturnas que escaparon a la ceniza

y al día.

Mi padre dijo en alguna ocasión

que antes de servir el pan ofrendaban su cólera a Dios,

que sólo la ira se multiplica en la mesa

y no los peces,

en esa oración colérica vivían esos dioses muertos

sembrados entre ruinas y las negras lápidas

que inundan la ciudad.

Caminante de sueños desterrados, poeta roto y fotógrafo ocasional de las ciudades derrumbadas…

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